
Uno de mis primeros intentos en la tela fue el hacer perros, los quería representar con actitud de, ya sea rascándose o comiéndose las pulgas del lomo.
De ahí surgen varias ideas.



Finalmente y luego de varios intentos logré algo de lo que busco decir, perros de la calle de los mas berretas, ningún pedigree, pero con todo su encanto, flacos y con la expresión que no logran los muñecos de producción industrial, solo

pensados con un fin comercial, siguiendo las normas del mercado.
